Fachada de nuestro primer local.
 |
|
“Doña Ignacia”, que era así como se le conocía, trabajó sin descanso, siempre con alegría y sonriente con toda su clientela. En sus comienzos en el negocio, tuvo una colaboradora de lujo, su hija “ROSARITO”, famosa en todo el barrio de GROS, incansable, con gran tesón, sonrisa siempre tan particular, imagen intachable, gran conversadora con todo el que se acercaba al estanco y fuera de el. |